
Eso es lo que ponía en mis correos electrónicos de felicitación.
Por circunstancias llevo más de un mes en seco. Apenas si estrené mi juguete.
Además, aunque en su momento no hice tonterías, estoy de vacaciones forzosas y pagando las consecuencias de la mala cabeza de todos los incautos que se enmarronaron en la fiebre "adosado más bemeuve, por que yo lo valgo".
Los economistas de mi grupo empresarial (que deben ser bastante buenos) aseguran que nos queda como un año todavia de vagar como almas en pena buscando volver a nuestra forma de vida de hace solo un año. Pero las cosas nunca serán como fueron. Mejorarán. Pero serán distintas. Nos la clavarán doblada los mismos u otros sinvergüenzas. Pero de otra forma.
En cualquier caso. No voy a andarme con eufemismos de esos a los que se recurre habitualmente para soslayar el único y auténtico sentido de estos días raros del año. Que si "Felices Fiestas". Que si "Felices Pascuas". Que si ...
Yo soy un clásico:
Feliz Navidad y próspero año nuevo.
Y que naveguemos más días que el año pasado.
Y que hagamos más kilómetros en bici y kayak y menos en coche.
Y que vayamos menos al médico y más ,,, de vacaciones.
Y que acabemos el año al menos los mismos que lo empezamos o más.
Y que la raza humana (a la que a veces me avergüenzo de pertenecer) se enderece un poquito porque si no nuestros problemas dejarán de ser los actuales para ser otros peores.
Y que el jamón de el pueblo de Jose "El Maestro" valga más barato y esté igual de bueno.
Y que los guarrillos que tienen perro los lleven a hacer sus cosas lejos de donde jugarían los niños.
Y que no pase un día sin ver reir a nuestros hijos.
Y que ...
Bueno.
Y que seáis felices. Tanto como os dejen. Y si podéis, más.
Todo el año.
Todos los años.
Todos.
:)