
En un libro que estoy leyendo y ya cité a proposito de la Cobra Expedition, hay una frase al principio del capítulo correspondiente que dice algo así como: "No le pongas recauchutados a tu Porsche".
Y estoy de acuerdo.
Sin perder de vista que el que gana los partidos es el tenista y no la raqueta (dentro de un cierto nivel de raquetas y mismo nivel de tenistas), sí que tengo que decir que vale la pena que la segunda gran inversión sea en la pala.
Al igual que con los kayaks, prueba todas las que se te pongan a tiro e intenta catalogarlas por su forma, material y pértiga (tipo y longitud).
Eso te ayudara a definir que es lo que más te va.
También puedes dejarte aconsejar por páginas como la de
Werner en la que, a partir de datos objetivos, te recomiendan una determinada pala de su catálogo.
Pero siempre es mejor probar antes de gastarse una cantidad indecente de dinero en un palote largo de aluminio (¡ejem!), fibra (bueno) o carbono (oooh).
Y si la economía no es tu punto fuerte, siempre te puedes hacer una pala tradicional. Un diseño milenario para presupuestos ajustadísimos. Por cierto, tengo que acabar la mía.
Que el bricolage no sea tu punto fuerte no es obstáculo para fabricarte tu pala. Tardarás más o tardarás menos. Pero hacertela, te la haces.
Aunque nada es para siempre (salvo el amor de una madre), una buena pala que cubra nuestras necesidades bajo el estilo de cada uno, podría ser la pieza mas duradera y constante del conjunto del equipo.
Tanto si es plegable como si no, podrías llevarla incluso cuando decides alquilar en vez de llevar tu propio kayak por motivos varios (comodidad, lejanía, tiempo, logística).
Personalmente prefiero las palas asimétricas de ángulo bajo con pértiga ergonómica y de carbono.
Pero me puedo defender igual de bien o de mal con cualquier cosa, como cualquier otro (Teorema de Perogrullo). Total: ¡No soy gran cosa paleando aun con una pala buena, pero me divierto igual!
Como siempre, al igual que el resto del equipo, endulzar al acabar prolonga la vida de la pala, particularmente, de las partes metálicas. Muy especialmente de muelles y mecanismos de bloqueo y ajuste en las desmontables. Nada es inasequible a la corrosión del salitre. Es cuestión de tiempo que se lo coma todo.