sábado, 25 de abril de 2009

Xilxes - Canet

Hoy tenía más motivos para quedarme en la cama que para ir a palear.

Me duele la mano derecha. Y no sé porqué.

Me duele la columna. Se me cayó ayer un extintor en las lumbares.

Me duele la garganta. Creo que he cogido frío.

Hace ... fresco. Dejémoslo en fresco.

Está nublado.

Y la tabla de olas dice que toca viento fuerza 4 con olas de medio metro y dos componentes de mar de fondo.

Glorioso.

Pero por si acaso no ocurría nada de esto ayer quedamos algunos kayakeros para ir con los coches hasta Xilxes y venir navegando hasta Puerto Siles.

Y además mi mujer me dio permiso para, por primera vez en más de cuatro años, salir subrepticiamente de casa dejándolas durmiendo a las tres y sin preocuparme de nada.

Así que rompiendo mis normas, ayer me lo preparé todo y esta mañana me he levantado a las 7 con la sana intención de ir a navegar un par de horas sin retorno.

Además es la primera salida logística de los kayakeros. No es un gran reto, pero sí una buena prueba de nuestra capacidad de organización.

Así es que los señores Ramón, Julián, Villarroya, Pape, Emilio, Jesús y un servidor nos hemos lanzado esta mañana a por todas.

El señor Mario ha venido a saludarnos durante la carga de los kayaks y a obsequiarnos con unas magdalenas con pepitas de chocolate que fabrica su empresa (la empresa para la que trabaja) y nos han servido más tarde de barritas energéticas.

Así es que nos hemos plantado al final de la calle Tres de Xilxes donde se dan todas las condiciones para una salida estupenda: aparcamiento a la vista, barecito (que hoy no hemos aprovechado), playa protegida desde la que desembarcar y tranquilidad.

Y hemos ido, empujados por un mar y vientos según lo previsto hasta Puerto Siles en una hora y cincuenta minutos. Lo que demuestra una vez más que las velocidades de crucero de un grupo de kayakistas turísticos difieren poco de los 6 km/h independientemente de llevar viento y mar en contra o a favor. Y con esa cifra se hacen los planes sobre el mapa.

A la llegada hemos estrenado la rampa que hay al lado de nuestra nueva ubicación y hemos buscado la manera de ir a por nuestros coches, ya que estaban todos allí.

Después de alguna anécdota acerca de la ley de Murphy y la diferencia entre estanqueidad e impermeabilidad, pedimos auxilio al señor Miguel que acudió raudo a nuestro rescate llevándonos amablemente a recoger nuestros coches.

Estas situaciones fueron las que impidieron las cervecitas y risas post-paleo llevándonos a una huida en desbandada para estar en la mesa a la hora prevista y mantener el buen rollo con la familia en los albores del fin de semana.

Quisiera destacar varios puntos de mejora.

Uno: Para hacer este tipo de bolos hay que tener la mitad de coches que de kayas más un coche. Hasta 8 kayaks. Luego las matemáticas se complican. No podemos obviar eso la próxima vez.

Dos: Las bacas hay que traerlas montadas de casa o, en cualquier caso, deben estar preparadas a la hora H. Todos tenemos una vida fuera del agua.

Tres: Tengo que mirar si tengo barritas energéticas sin caducar antes del día de antes. Unas barritas caducadas 10 meses no son aceptables.

Cuatro: Tengo que poner a cargar la batería de la cámara el día de antes y no el de después. Así tendré bonitas fotos de todo en vez de cochambrosas fotos (gracias, Jesús) de mis fivefingers. La foto era más grande, pero el resto no valía la pena.

Cinco: No puedo olvidarme otra vez más el gorro. Aunque esté nublado. Lo pagaré caro.

Seis: Tiene que darme tiempo a echarme crema para el sol al menos en la nariz. No se justifican esos olvidos.

Siete: No debo dejarme poseer por House. Realmente House no existe.

Ocho: Si la cola del kayak asoma por detrás del coche hay que llevar la V20 sí o sí. No valen planteamientos del tipo "si vamos por carreteritas secundarias no pasa nada". Así cada vez que nos crucemos con la Guardia Civil, en vez de mirar fijamente hacia delante repitiendo el mantra "si no los miro no me ven", podemos seguir con absoluta normalidad y con la tranquilidad de estar técnicamente (aunque no matemáticamente) dentro de la ley.

También ha habido dos cosas muy buenas.

Una: Mi Sea Cruiser y su timón van muy bien con vieto y mar de cola. Estoy satisfecho.

Dos: Hemos navegado en un grupo bastante compacto durante la mayoría del recorrido, desperdigándonos solo al llegar al parque de atracciones de delante del rompeolas de Puerto Siles, donde cada uno ha hecho lo que ha podido. Pero ha estado bien. Alguna cosa de Carmen ha calado.

Gracias a todos por estar ahí.

3 comentarios:

  1. de algunas cosas no aprendes.....



    o al menos despues de varios años en este del kayak, deberia tener una lista mas pequeña de mejoras

    :)

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  2. Muy bien nene, a los taitantos y seguimos igual. Lo del coche no tiene precio. A la próxima os dejais las bicis en Puerto Siles y así haceis el día completo.
    Ahora, "eso" que llevas puesto en los pies es la cosa más antiestética que he visto (después de Paris Hilton, claro)
    Besos y cuidado con los extintores, que los carga el diablo.

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