domingo, 9 de mayo de 2010

Benageber hasta el Vado de Moya



Allí probé el que sería mi primer kayak de mar hace ... 5 años .... y una semana.

Ayer volvimos con mi tercer kayak de mar para cometer un viejo sueño en el mejor momento posible.

Si observas de cerca el mapa verás que llevábamos kayaks anfibios pues hicimos varios tramos de tierra a estupenda velocidad y con solución de continuidad. Es un nuevo invento .... no .. el pantano tiene más agua que nunca y navegamos por donde, aparentemente, solo hay tierra.

Dos días antes había 14 centímetros de agua cayendo por el aliviadero. Impresionante.

Yo lo he visto en el otro extremo. Daban ganas de llorrar. Ayer estaba lleno hasta los topes y desaguando.

Embarcamos en el area recreativa no sin antes encargar una paella a leña para ocho para las tres de la tarde al señor José Rochina, piragüista y propietario del chiringuito, y salimos rumbo a la cola del pantano.

Nuestra primera sorpresa fue que, en la isla (en la foto península) hay un comedero para cerdos y dos cerdos del tamaño de una mesa camilla poniéndose como el quico bajo los flashes de nuestras cámaras y la sombra de los pinos. Empieza bien la cosa.

Rodeamos la isla y enfilamos el estrecho contra viento y marea. ¿Quién dijo que en los pantanos no había olas? Las pequeñas olas rompían por doquier. Es cierto que, con la pequeña distancia que hay entre donde las genera el viento y donde te cogen (fetch) no pueden crecer demasiado. Pero con el mismo viento en el mar no navegaríamos. Sería aproximadamente F5.

Conforme alcanzamos la sombra de los acantilados vamos entrando en una zona de calma y enfilamos la cola una vez llegan el resto y nos reagrupamos.

Cada manga es una sorpresa nueva. El viento es caprichoso y en unas nos empuja y en otras nos frena.

La ilsución me hace ver cabecitas de nutria en cada recodo. Vanas ilusiones. Lo más que vimos fueron ranas y pajaritos. Algunos azores. Alguna lavandera. Fin del cuento cinegético.

Llegamos a un refugio forestal en el que se puede desembarcar (ojo, y embarcar) en el que pone algo así como Barranco de Salinas.

Tomamos nota. Y el almuercito. Lo que dice en mi hoja de dieta más unos frutos secos.

Para sorpresa de todos, el kuñao Miguel saca un termo de café y el kuñao Jero una botellita de coñac y nos sacudimos unos cafés y carajillos en el barranco de Salinas que las palas se mueven solas por radio control. ¡Cuanto saben los mayores! ¡Qué sería de nosotros sin ellos!

Con fuerzas renovadas avanzamos hasta llegar al Vado de Moya, donde descubrimos que hay otra isla a la que a veces se podría llegar por el vado (hoy no) y coronando la isla otro refugio que nos confirma dónde estamos con su plaquta de la puerta.

Los kuñaos sacan de nuevo cerveza para todos (a la que renuncio por muchísimas razones pero ninguna religiosa) y emprendemos camino de regreso después de circunnavegar la isla.

El camino de vuelta lo realizamos casi íntegramente con viento en contra. Recuerdo el Ebro y sus barcos a vela que remontaban el río.

Para ayudar. el cable del pedal de mi timón derecho decide segregarse del que lo une al timón y tengo que levantarlo para navegar sin ayudas.

Como regalo de despedida, el cruce del pantano, una vez traspasado el estrecho, es con viento y olas laterales rompiendo.

A pesar de todo, observo en el track que la orza abatible hizo su papel pues la trayectoria fue bastante recta en este ultimo tramo.

Jesus, con el Nordkapp, casi iba sacando la rodilla para cantear mejor y mantener el rumbo.

Emilio, con la orza en la ITV tuvo que hacer un cruce de Ferry sin compensación. A pesar de lo cual llegó el primero a tierra. Está hecho una bestia.

Llegamos con el pito en el culo, nos cambiamos, estibamos la carga en lso coches y nos dirigimos con decisión hacia el chiringuito, no sin antes examinar los kayaks de alquiler hasta ser increpados por los gritos de "LA PAELLAAAAA, QUE YA ESTÁAAAAA, YA MIRAREIS ESO LUEGOOOOOO".

Y efectivamente, hubiera sido un crimen dejar que se pasase porque hacia mucho que no comía una paella tan buena. No suelo ser crítico. Más bien callado ante la normalidad o mediocridad. Pero la paella de ayer estaba espectacular, palabra de moda en estos momentos. Enhorabuena.

Mis compañeros colgarán más cosas en el blog del club y las fotos estarán en Flickr en un rato pero quiero contar dos anécdotas:

El Garmin Etrex HCX, que se me olvidó apagar cuando lo metí en el maletero del coche mezclado con ropa y saqué ya a las siete en casa, siguió cogiendo señal y registrando el trayecto durante todo ese tiempo. Una grata sorpresa a cambio de agotar casi por completo las pilas.

La GOPRO Hero Wide se despegó de la cubierta a la primera de cambio y solo pude grabar dos trocitos. hay que inventar algo. Los kuñaos y el Juli grabaron largo y tendido. No faltarán imágenes.

Me hubiera gustado meter las imágenes a lo largo del post conforme nombraba las cosas, pero cuando las meto aparecen siempre arriba del todo y hay que arrastrarlas poco a poco hasta el punto donde quieres insertarlas ¿Alguien conoce algún truco para que caigan donde esté el cursor y no vayan a ningún lado?

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