
Es la única consecuencia de llevar el Nordkapp del hangar a la rampa con el hombro metido dentro de la bañera.
Eso soluciona un tema de menor importancia que la propia navegación, pero de gran ayuda a la autonomía.
Además, la pala se aloja perfectamente en la bañera, en el lado que queda abajo, con lo que puedes llevar cosas en la otra mano o simplemente equilibrarte.
Si. Son bobaditas. Pero prescindes del carrito y puedes ir solo al agua. Puedes echarte al agua tú solo en la rampa y sacarlo con una mano.
Los fibreros, fibrosos, fibrados y sobre todo los carbónicos y kevlarianos deben estar meándose de risa al leer todas estas reflexiones, pero para mi es fundamental que el kayak sea de plástico o derivados. En este caso de lo que llaman sandwich. Y para ser sandwich, no solo está muy bien de peso, sino que también está muy bien equilibrado, con lo que, al transportarlo de esta forma, no arrastras nada por el suelo. Ni proa. Ni popa.
Ahora hay que buscar qué parte del equipo (el gorro he constatado que no sirve ni plegándolo) puedo colocar entre mi trapecio y el labio de la bañera para minimizar ese efecto adverso.
Investigaremos.
Por cierto: ¡Qué fea queda la botella de Font-Vella en las gomas de delante!


Aqui un hueco al efecto.
Esta es la tapa o embellecedor del compás.
Para luego hacerlos sin el compás. No hace falta que sean pasantes, con meter la rosca de la barrena, los tornillos harán el resto luego.
Se dejan marcados los cuatro agujeritos.
Para luego, con el compás y el embellecedor ya en su sitio, atornillarlo en su sitio de forma definitiva.
Y dejarlo así de cuco, en su huequecito.


Y acomodado en la