domingo, 26 de abril de 2009

Gulliver

Mi vida empieza a coger un balance niñas-yo bastante equilibrado. A ver lo que dura.

Hoy les ha tocado a ellas. Hemos pasado el día junto con una amiguita de mi Carmen en el antiguo cauce del Turia. Y su familia. Y un amigo. Y su hijo.

Bueno, pero la historia se forma alrededor de mi Carmen y su amiga. Los niños como mejor están es ... con más niños. Y si son amigas, mejor.

El antiguo cauce del rio Turia es un lugar interesantísimo porque:

- Es bonito.
- Está al aire libre.
- Es gratuito.
- Se puede ir en bici, o en patines, o haciendo el pino.
- Hay fuentes de agua para refrescarse, no bebiendo pero sí mojándose.
- Vertebra la ciudad uniendo las grandes vías de forma que puedes recorrer un poquito más para ir de A a B en bici pero sin coches.
- Puedes ir del museo Príncipe Felipe hasta el Bioparc y Parque de Cabecera paseando en bici en menos de una hora. Y de ambos puntos parten o partirán interesantes rutas en bici hacia El Saler y hacia el último tramo de cauce original, en una gran zona verde que aún penetra en la ciudad.

En fin. Me gusta.

En Valencia un domingo por la mañana es como si hubiera caido la bomba de neutrones. No ves a nadie por la calle. Bajas al cauce y están todos allí.

Es cierto. Hay mucha gente. Pero a mí nunca me ha moelstado la gente. Ni su ausencia.

De todo el cauce, hemos elegido ir al Gulliver. Un auténtico Gulliver donde sentirse un auténtico Liliputiense deslizándose por un montón de toboganes que acogotan a mayores y distraen a pequeños.

Las chicas lo han pasdo en grande. Yo también.

Y es gratis. No soy ... dejemos los estereotipos. Pero me parece importante que podamos tener cosas divertidas, sanas y gratuitas al alcance de todos. Y además alguien las conserve.

Tres recomendaciones:

- No se pueden introducir bicis de adulto en el recinto del Gulliver. Si vas en bici lleva candados.
- No se puede hacer pic-nic dentro de dicho recinto (¿alguien sabe la palabra en castellano para pic-nic?)
- Si vas en coche, ahorrarás tiempo y dinero aparcando en un descampado que hay detrás del hotel Meliá. Da miedo, pero creo que los coches que hay descerrajados son de hace mucho tiempo. Mejor verlo. Haces como que te metes al parking del hotel y en el último momento ¡hop! amagas y te vas por la izquierda. no sé si se puede entrar por otro lado.

Bueno. hoy no he navegado, pero entre ayer y hoy parezco el primo gordi de David Meca.

Lo digo por el antifaz blanco sobre la cara quemada. No he progresado tanto en la piscina aún.

sábado, 25 de abril de 2009

Xilxes - Canet

Hoy tenía más motivos para quedarme en la cama que para ir a palear.

Me duele la mano derecha. Y no sé porqué.

Me duele la columna. Se me cayó ayer un extintor en las lumbares.

Me duele la garganta. Creo que he cogido frío.

Hace ... fresco. Dejémoslo en fresco.

Está nublado.

Y la tabla de olas dice que toca viento fuerza 4 con olas de medio metro y dos componentes de mar de fondo.

Glorioso.

Pero por si acaso no ocurría nada de esto ayer quedamos algunos kayakeros para ir con los coches hasta Xilxes y venir navegando hasta Puerto Siles.

Y además mi mujer me dio permiso para, por primera vez en más de cuatro años, salir subrepticiamente de casa dejándolas durmiendo a las tres y sin preocuparme de nada.

Así que rompiendo mis normas, ayer me lo preparé todo y esta mañana me he levantado a las 7 con la sana intención de ir a navegar un par de horas sin retorno.

Además es la primera salida logística de los kayakeros. No es un gran reto, pero sí una buena prueba de nuestra capacidad de organización.

Así es que los señores Ramón, Julián, Villarroya, Pape, Emilio, Jesús y un servidor nos hemos lanzado esta mañana a por todas.

El señor Mario ha venido a saludarnos durante la carga de los kayaks y a obsequiarnos con unas magdalenas con pepitas de chocolate que fabrica su empresa (la empresa para la que trabaja) y nos han servido más tarde de barritas energéticas.

Así es que nos hemos plantado al final de la calle Tres de Xilxes donde se dan todas las condiciones para una salida estupenda: aparcamiento a la vista, barecito (que hoy no hemos aprovechado), playa protegida desde la que desembarcar y tranquilidad.

Y hemos ido, empujados por un mar y vientos según lo previsto hasta Puerto Siles en una hora y cincuenta minutos. Lo que demuestra una vez más que las velocidades de crucero de un grupo de kayakistas turísticos difieren poco de los 6 km/h independientemente de llevar viento y mar en contra o a favor. Y con esa cifra se hacen los planes sobre el mapa.

A la llegada hemos estrenado la rampa que hay al lado de nuestra nueva ubicación y hemos buscado la manera de ir a por nuestros coches, ya que estaban todos allí.

Después de alguna anécdota acerca de la ley de Murphy y la diferencia entre estanqueidad e impermeabilidad, pedimos auxilio al señor Miguel que acudió raudo a nuestro rescate llevándonos amablemente a recoger nuestros coches.

Estas situaciones fueron las que impidieron las cervecitas y risas post-paleo llevándonos a una huida en desbandada para estar en la mesa a la hora prevista y mantener el buen rollo con la familia en los albores del fin de semana.

Quisiera destacar varios puntos de mejora.

Uno: Para hacer este tipo de bolos hay que tener la mitad de coches que de kayas más un coche. Hasta 8 kayaks. Luego las matemáticas se complican. No podemos obviar eso la próxima vez.

Dos: Las bacas hay que traerlas montadas de casa o, en cualquier caso, deben estar preparadas a la hora H. Todos tenemos una vida fuera del agua.

Tres: Tengo que mirar si tengo barritas energéticas sin caducar antes del día de antes. Unas barritas caducadas 10 meses no son aceptables.

Cuatro: Tengo que poner a cargar la batería de la cámara el día de antes y no el de después. Así tendré bonitas fotos de todo en vez de cochambrosas fotos (gracias, Jesús) de mis fivefingers. La foto era más grande, pero el resto no valía la pena.

Cinco: No puedo olvidarme otra vez más el gorro. Aunque esté nublado. Lo pagaré caro.

Seis: Tiene que darme tiempo a echarme crema para el sol al menos en la nariz. No se justifican esos olvidos.

Siete: No debo dejarme poseer por House. Realmente House no existe.

Ocho: Si la cola del kayak asoma por detrás del coche hay que llevar la V20 sí o sí. No valen planteamientos del tipo "si vamos por carreteritas secundarias no pasa nada". Así cada vez que nos crucemos con la Guardia Civil, en vez de mirar fijamente hacia delante repitiendo el mantra "si no los miro no me ven", podemos seguir con absoluta normalidad y con la tranquilidad de estar técnicamente (aunque no matemáticamente) dentro de la ley.

También ha habido dos cosas muy buenas.

Una: Mi Sea Cruiser y su timón van muy bien con vieto y mar de cola. Estoy satisfecho.

Dos: Hemos navegado en un grupo bastante compacto durante la mayoría del recorrido, desperdigándonos solo al llegar al parque de atracciones de delante del rompeolas de Puerto Siles, donde cada uno ha hecho lo que ha podido. Pero ha estado bien. Alguna cosa de Carmen ha calado.

Gracias a todos por estar ahí.

viernes, 24 de abril de 2009

L'Oceanografic


Y como no hay dos sin tres, el mes pasado también estuve, también de nuevo, en el Oceanográfic.

Entramos a la hora de comer y comimos en el restaurante submarino. Afortunadamente no pagaba yo. Para comer viendo pasar jureles tampoco te pueden sangrar de esa manera.

Y fuera no se come demasiado bien en ninguna parte.

Una vez repasado lo malo, hay que decir que me gustaría tener el bono anual para ir de vez en cuando a ver tranquilamente las maravillas que allí se encierran.

Los peces luna cara a cara. Los marrajos vistos desde abajo. Los cirujanos.

Los cirujanos ya los vi cara a cara en su casa. Con solo agua por medio. Pero esa es otra historia. Otra bella historia.

El Oceanográfic vale la pena. A las fotos me remito. Y no hacen justicia.

Ójala a mis perlitas les siga gustando y tenga una excusa siempre para ir de cuando en cuando.

Y además es fácil aparcar. Incluso sin pagar.

Alcossebre, el finde

Poner estos dos posts solo quiere ser una ayudita para esos pobres padres que no saben donde pueden ir a no hacer nada unos dias acompañados de sus criaturas sin preocuparse mucho por nada.

A aplanar un poco el electroencefalograma, vaya.

No es ningún chollo, porque los chollos, si existen, no duran, y rara vez se repiten.

Pese a ser un puente en toda regla, madrugando lo imprescindible el sábado sí pudimos tomar esta vez el castillo, pegándole un repaso a la exposición de rapaces en el jardín norte del castillo.


Esa tarde, después de comer estupendamente en el hotel e intentar infructuosamente que mis perlitas echaran la siesta atacamos la otra frontera, el punto donde Alcossebre da paso al Prat de Cabanes.

Y en ese punto nos encontramos con un viejo ... "amigo" de otra navegación, con la misma compañía pero en dirección contraria.

El reencuentro con El Arbol de las Botas.

O más concretamente Los Árboles de las Botas.

Aquella vez no los ví. Pero son varios. Y están ahí. Quien sabe porqué. O por quién.

Y tooooooodo el fin de semana vigilando un mar que parecía decirme:

"Mírame,
quieto y azul
esperándote pacientemente
otro día no estaré así
pero ahora te haré pensar que sí
vuelve con tu kayak
pasa otra vez por aquí
te recuerdo
soy el mismo
y tu también"

Aunque yo ya no soy el mismo.

Ni él tampoco.

Alcossebre. Un pequeño paraíso. Delimitado por dos maravillosos parques naturales. Curiosamente costeros.

Desde que vi "La caja 507" sufro por la Sierra de Irta. Otra película desafortunadamente recomendable. Desafortunadamente creible.

Peñíscola again

Dos semanas seguidas en Peñíscola de nuevo. Una de descubierta y otra de ataque.

El Domingo de Pascua, descubierta con intento infructuoso de asalto al castillo y retorno hacia casa a través de la Sierra de Irta.

Bellas vistas de Columbretes desde la Torre Badum y parada en la Playa de los Rusos, punto de retorno de un bonito dia de navegación desde Peñíscola años ha.


Salida por Alcossebre a la autopista y vuelta a casa.

En Alcossebre inspección a un hotel que llevaba años rondando y decisión de volver la semana que viene.

Bejís, Castellón

Hola
Cerca de aquí hay un pueblete que se llama Bejís cuyo encanto hay una empresa que tiene la intención de reventar abriendo una explotación a cielo abierto de Arcilla que convertiría el bello entorno del pueblo y los ya de por sí tristes Ríos Palancia y Canales en dos eriales de barro industrial.
Se puede explicar mejor, pero si quieres firmar para que alguien pare esta sinrazón, que no nos pilla lejos, y que algunos hemos disfrutado a lo largo y ancho repetidas veces, entra en el enlace siguiente y firma:
El que me lo ha enviado es una persona de confianza, ciclista habitual que también ha recorrido infinidad de veces su bien vascularizada sierra.
Entra y firma. Es un momento. Aun faltan 6000.
Gracias.

Tiempo Canet d'En Berenguer