
Ayer salimos a navegar Julián Villarroya y yo. El plan era ir hasta la playa de Puzol, comer allí y volver. Unos 22 km en total.
La previsión era buenísima. Halagüeña diría yo más bien. Vientos variable flojos hasta fuerza 2. Un suave mar de fondo. Ayudando al ir y al volver.
Y la foto era de la ida. Un pantano aceitoso practicamente.
Pero algo cambió cuando nos hicimos a la mar para volver. El mar y el viento tomaron la peor configuración posble, alcanzando su momento de mayor virulencia al paso de la bocana del puerto comercial.
Ya no me vi con fuerza para lo que venía después, un largo espejo de olas con el mar de viento totalmente perpendicular a él.
Bastante duro era en la bocana ya no saber de donde venía cada ola, parecía que no avanzaras hacia ninguna parte. Quizá hacia el desastre.
Mis compañeros se sentían todavía con fuerzas para seguir hasta Puerto Siles. Pero yo no.
Decidimos (ya sé que cuestionablemente) que yo siguiera hacia el puerto comercial e intentara salir por la dársena pesquera.
Entorpecimos la maniobra de un gran barco y los remolcadores que lo llevaban a atracar.
Vino a buscarme la policia portuaria, que luego me ayudó a sacar el barco del agua.
Me encontré a un amiguete "pajareando" en la lonja que llevaba la baca puesta y me llevo hasta Puerto Siles. Qué suerte que el reed se seca instantánemente.
Un mal rato de nuevo. Mucho aire. Muchas olas. Muchos reflejos. Barcos. Tráfico.
¿Es para estar contento o triste?
Una retirada a tiempo es una victoria.
Pero me tuve que bajar a mitad camino.
Pero no volqué.
Pero me sentía inseguro y bajo una gran tensión.
Pero fuimos capaces de perjeñar un plan B y acometerlo.
Pero nos pusimos en peligro por culpa de una mala previsión que ya se veía que había fallado cuando nos hicimos a la mar para volver.
Igual yo le doy demasiada vueltas a las cosas.
Y además no tengo ni forma, ni fondo ni técnica ni nada.
Insistiremos.
¿Triste o contento?





